VII Seminario Derechos Laborales y Sindicales

Durante los meses de junio y julio del presente año, la Corporación Aury Sará Marrugo, junto con las escuelas sindicales CED-INS, CIEP,  organizaciones sindicales USO, la CUT seccional Bogotá Cundinamarca, entre otros sindicatos, la Confluencia de mujeres, el Colectivo Flora Tristán, organizamos el VII seminario de Derechos Laborales y sindicales.

Este esfuerzo individual y colectivo, buscó  generar un  acto insurreccional presente en una educación crítica y radical, que comprende las causas  y el funcionamiento de las estructuras de dominación y explotación presentes en el actual proyecto de civilización capitalista, hoy en crisis. El efecto de distanciamiento, generado por el debate,  nos convoca a pensar y argumentar. A cuestionarnos radicalmente. Esta iniciativa busca, en efecto, una apropiación lucida del tiempo libre. Hoy tan ajeno y extraño para la gran mayoría de los trabajadores.

Hay que reconocer que una de las luchas y contiendas históricas de la clase trabajadora, lo fue, más que la lucha por el salario, la disputa por la  regulación del tiempo. Y  como lo sabemos desde Marx, el tiempo de trabajo no remunerado es la fuente de explotación y plusvalía apropiada por el capitalista. Y desde Marx también se afirma en El Capital   como “el tiempo es el espacio de la libertad humana”. Y algo contundente en esta sociedad del control es buscar clausurar la experiencia del tiempo libre, creador de sentidos de la vida humana. Los dispositivos de control y disciplinamiento que confluyen en el capitalismo, no solo nos convierten en obedientes trabajadores sino también en compulsivos consumidores.

Por ello, el poder apropiarnos de una experiencia del tiempo, más allá del capital, es de por sí un acto emancipador. Una praxis liberadora de potencialidades, como ser social. Y si ese grupo de trabajadores lo conforman principalmente mujeres –en este seminario la asistencia de las mujeres fue muy significativa, casi de un 80%- , compañeras trabajadoras, principalmente, del mundo del cuidado: enfermeras, educadoras, madres…que hicieron posible la vivencia, el cuestionamiento y la construcción de saberes para develar un mundo que se oculta en los fetiches del dinero, el individualismo, el consumismo y el conformismo.

Ya de por sí este seminario representa una apuesta: y es construir una grieta en las estructuras del poder, para desencadenar posibilidades y apuestas en contra de la sociedad unidimensional que nos construyó un desierto de la realidad donde todo se reduce al tener. Para esta sociedad  estudiar, discutir, imaginar, proponer, fantasear…representa una pérdida de tiempo. Pues bien, encontrarnos con un grupo de trabajadores y trabajadoras para hacer del tiempo una experiencia vital y de sentido colectivo ético y político,  ya es de por sí, una ganancia, no cuantitativa sino cualitativa. Nos permitimos comprender la realidad que hoy conforman el mundo del trabajo, así como el pensar en la historia y sus lecciones, las realidades y contradicciones que están presentes en las experiencias urbanas y en los proyectos presentes en la ciudad y su entorno. Así como imaginar las posibilidades de vivir en un país en paz, entre otros temas.

Ahora bien, miremos algunos puntos de las reflexiones compartidas en dichos escenarios. Uno de los temas que abordamos, tiene que ver con los derechos y libertades sindicales. El problematizador del taller, nos llevó al escenario jurídico de los derechos humanos asociados al mundo del trabajo. Cada uno de dichos derechos positivizados en el código sustantivo del trabajo -hoy una pieza arqueológica en vía de extinción- producto de la ofensiva criminal del capitalismo, representa en el actual contexto un escenario de disputa en la que se pone en evidencia la naturaleza de clase del Estado, que lejos de defender los derechos de sus asociados, se defiende los derechos del capital, que cada vez necesita la desregularización de la contradicción capital-trabajo. Algo contundente en el análisis político-jurídico fue que el papel de  la jurisprudencia y de los abogados no puede suplantar la acción directa y organizada de la clase trabajadora para la reivindicación de sus derechos.

Derechos hoy vulnerados permanentemente en la más absoluta impunidad por el Estado y el capital en el contexto global. Derechos humanos violentados, que no solo lesionan  a los sindicatos, sino al conjunto de la sociedad. El capitalismo al intentar derrotar a los trabajadores como clase y al desmantelar a sus organizaciones sociales y políticas, como los sindicatos; ha desencadenado los niveles de injusticia, pobreza e inequidades absolutas que hoy podemos observar en el mundo y en nuestro país.

Otro tema de discusión y debate fue las lecciones políticas y reivindicativas del paro cívico del 14 de septiembre de 1977. Al articularse y fortalecerse el qué hacer en la acción directa y en la justa exigencia de derechos de un pueblo que reacciona ante la primera ofensiva del neoliberalismo, implementad ya por López Michelsen (1974-1978). En dicha exposición se reconoce la vigencia y la experiencia misma de este acontecimiento político. Trabajadores sindicalizados, campesinos, estudiantes, sectores populares, logran confluir en una insurrección espontánea para exigir vida digna conformada por un trabajo que permita acceder a bienes materiales y culturales de la sociedad; reforma agraria reivindicada por los campesinos organizados en la ANUC línea Sincelejo; los estudiantes y la exigencia de la “autonomía universitaria”, o los sectores populares y la demanda por la universalidad de los servicios públicos. La exigencia de salud pública universal y gratuita, el derecho a la vivienda, entre otros. Demandas fundamentales que hoy se consignan en la disputa política por el derecho a la ciudad y que representa una lucha contra el capitalismo, una  confrontación, en efecto, por la distribución del excedente que se produce socialmente.

Así mismo, se organizó el foro conformado por históricos dirigentes sindicales, muchos de ellos sobrevivientes del terrorismo de Estado, para hablar de la coyuntura de diálogos entre las Farc y el gobierno Santos. Es evidente como la guerra es funcional a los procesos de acumulación de capital, que desde el neoliberalismo armado, mafioso y criminal a lo colombiano han logrado convertir al país en un buen ejemplo del proyecto neoliberal. Despojo de las tierras, desmantelamiento de los derechos al conjunto de la sociedad, destrucción de las organizaciones políticas de izquierda por vía del terror estatal y para estatal, entre otros. En este contexto se tiene claro que el gobierno busca pacificar el país para poder afianzar, legalmente, el proyecto neoliberal, en escenarios como el mercado de tierras, que hoy conocemos como las Zidres, entre otros.

Pero es tarea de los sectores organizados de la sociedad disputar  el modelo de estado, sociedad y economía. Puntos que no hacen parte de la agenda de la negociación. La paz para muchos de los dirigentes sindicales, tiene que ver con la transformación  estructural del estado y la economía que deben ser democratizados. Por ello la paz es vista con cambios, incluso acompañado de la implementación de reformas sociales que no hacen parte de la agenda política de la clase dirigente.  En otras palabras, la paz con  justicia social, económica, política y ambiental, solo se pueden dar en un Estado de transición democrático, que solo es posible producto de la lucha social y política del pueblo.

Ahora bien, debemos resaltar en nuestro VII seminario la propuesta de la Campaña contra la precarización laboral: trabajo digno carajo. Ante la coyuntura presente en los mismos diálogos de paz, se habla de la necesidad de la verdad, la memoria, la justicia, la reparación y la no repetición. Y si existe un sector organizado que ha tenido que soportar la embestida criminal del Estado y el Capital han sido los trabajadores, que han sido vistos por los empresarios, los medios de desinformación, los inversionistas como “enemigos internos” funcionales al terrorismo y al comunismo internacional, que van en contra del “desarrollo” y el “progreso” de la “nación”. Por ello, reivindicar la concreción del “estatuto del trabajo” reconocido constitucionalmente, pero sin ninguna fuerza económica, social, política y jurídica, depara una lucha organizada y de masas. Para que el “estatuto del trabajo” se implemente de forma  real y concreta, para garantizar los derechos fundamentales a una vida digna para el conjunto de la clase que vive del trabajo, se necesita la fuerza social y política, de la acción directa y legítima de un pueblo organizado.

Así mismo, hay que mencionar la importancia de los trabajadores en la lucha y disputa, ya no por la reivindicación del salario mínimo legal, que ya sabemos de sobra que no beneficia en absoluto a los trabajadores. Por ello, se está reivindicando la iniciativa política de la “remuneración mínima vital” para hacer posible la distribución de la riqueza social, económica y cultural de la ciudad. Que debe ser vista como un bien común de la sociedad y no en un botín para la acumulación de capital.

Para terminar quisiéramos resaltar al rebelde Espartaco, gladiador y esclavo que retó al imperio romano, que decía: “ME REBELO, LUEGO EXISTO”.

Elaboración.

Cristóbal Silva González.

Corporación Aury Sará.

Colectivo Flora Tristán.