Carta a Aury

Tu presencia prevalece en todos y todas los que te conocimos.

Los que tuvimos la oportunidad de conocer a Aury Sara Marrugo, seguramente coincidimos en decir que su asesinato a manos de los paramilitares de Mancuso y Castaño, dejo una incalculable perdida para su familia, para la sociedad cartagenera, pero en especial para la Unión Sindical Obrera USO, como para sus camaradas y amigos como es mi caso.

Su trabajo y dedicación por las causas nobles y justas, hicieron de él un luchador, defensor de los derechos humanos y en especial de los derechos de los trabajadores de Ecopetrol sino de todos los de contratistas y porque no decirlo, de todos  los de la región.

Yo tuve la oportunidad de conocerlo como compañero dirigente de la USO, al momento que fui elegido como dirigente de la Subdirectiva Única de Oleoductos SUO, pero fue más estrecha la relación de amistad y compañerismo como del trabajo sindical, cuando fui nombrado como secretario general y de salud de comité paritario de salud ocupacional, en donde él hacia parte del comité a nivel nacional, persona que me enseñó a librar las batallas en contra de las violaciones a la convención colectiva en lo referente al temas de salud. Esta interacción hizo que surgiera una amistad y camaradería que me permitía conocer al ser humano y comprometido por las justas causas.

Ese fatídico día me encontraba en la estación de bombeo el Porvenir, y fue ahí donde recibir la llamada anunciándome del secuestro de Aury y de su escolta Enrique Arellano, fue como un baño de agua fría, baño que motivo que el personal de operaciones asumieran mi petición de tocar la producción bajando la rata de bombeo en respuesta al secuestro de Aury y de su escolta, desde ese momento empezamos a reivindicar el derecho a la vida, la pronta liberación sano y salvo de Aury y de su escolta Enrique Arellano. Hicimos lo que estaba en nuestras manos todos y cada uno de los trabajadores de operaciones, que día a día que iba pasando íbamos bajando la producción, hasta tal punto que quedamos trabajando con una sola unidad de bombeo, desafortunadamente esto no fue suficiente para salvarles la vida.

Hoy desde la distancia a este acto en su memoria, pero desde su tierra natal Cartagena de Indias me acerco y me uno a la memoria de este gran hombre, que nos deja un legado que hemos venido siguiendo, que por ende mantiene su presencia y su recuerdo en nuestros corazones.

A la memoria de un buen amigo

Paz en sus tumbas

Gilberto Torres Martínez

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