Cine Club “Venga y Vea”

Este primer ciclo denominado “Estado y Control Social en la historia” quiere abrir la oportunidad de conversar sobre la evolución del Estado en cuanto a las distintas formas de control social a lo largo de la historia. Desde el surgimiento de las primeras formas de Estado en la Antigüedad, hasta el denominado Estado moderno, el aparato estatal ha sido controlado por distintos sectores sociales, en especial vinculados al poder económico y militar.

Con el fin de mantener el status quo (expresión latina que significa mantener el orden impuesto, de donde deriva la palabra “Estado”), los detentadores del poder establecen diversas formas de control, desde los más primitivos de los imperios esclavistas, hasta los más sofisticados en la actualidad del capitalismo. Aun así, amplios sectores de la población sometida y explotada, resisten y luchan. Examinar ese campo de tensiones históricas es el propósito de este ciclo.

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socrates

SÓCRATES (1970) – Roberto Rossellini

La película quiere hacer una semblanza del gran filósofo de la Antigüedad, de su vida cotidiana en medio de las pugnas políticas internas de la poderosa Atenas. Sócrates vivió y murió inmerso en los conflictos políticos y militares entre las dos principales ciudades-estado de la época en la región: Esparta y Atenas. Era también la época de Pericles, cuando esta última vivió un gran desarrollo cultural, político y filosófico.

El método socrático de buscar la verdad, así como sus planteamientos de carácter filosófico y político, crearon una verdadera conmoción social, en especial por su irreverencia y la capacidad de poner al descubierto la ignorancia y tontería de los hombres libres de Atenas, en especial de los que se creían sabios.

Sócrates vivió la época de esplendor de Atenas y de la filosofía. Sin embargo, su agudeza mental, su lucidez y personalidad únicas lo arrastraron al centro del torbellino de las contiendas políticas. Pero ni el Estado ni la sociedad atenienses llegaron a comprender la verdadera dimensión del gran pensador y se dieron cuenta muy tarde del gran error cometido con la sentencia de muerte, la cual acató Sócrates con toda tranquilidad.